| Introducción
Desde su publicación en el 2002, la Ley Sarbanes-Oxley
(SOX) ha enfatizado el propósito de la gobernabilidad
de las empresas en lo concerniente al cumplimiento de
las leyes y regulaciones. Las empresas han invertido
miles de horas en la preparación de sus primeros
intentos para obtener certificaciones "no calificadas"
de sus contadores públicos. Estas certificaciones
son requeridas para sustentar las declaraciones del
directorio referidas a la efectividad general de la
estructura de control interno, de acuerdo a lo regulado
en la sección 404 de la Ley.
Dado que la primer fecha límite es Diciembre
2004, muchos CEOs y CFOs creen haber transitado adecuadamente
el curso que la ley les ha propuesto.
Pero, los esfuerzos corporativos para cumplir con las
regulaciones de la sección 404, ¿proveen
suficiente información para evitar imprevistas
complicaciones debidas a eventos de incumplimiento?
¿O han tratado únicamente con la punta
del iceberg del cumplimiento?
Estado actual
Tal como se ha dramatizado en los principales títulos,
los inversores corporativos se han visto negativamente
sorprendidos por los alegatos de quiebres de control
en los "líderes" (estandartes) del
mundo de las inversiones. Dadas las nebulosas y las
ramificaciones de algunas transacciones, los ejecutivos
están crecientemente sensibilizados con la dificultad
de asegurar si los controles son adecuados para monitorear
efectivamente todas las actividades relacionadas. Más
aún, el dinamismo de una economía global,
agrega un desafío adicional a la habilidad de
la organización para evaluar y asegurar la efectividad
general de su ambiente de control. Estos hechos conducen
a una cuestión fundamental: ¿Cómo
puede Ud. conocer si su ambiente de control es efectivo,
sin un completo entendimiento tanto de la profundidad
de cumplimiento requerida como la adecuación
de su proceso de medición?
¿Letra o espíritu?
Numerosos comentarios de individuos claves, inclusive
los agentes de la SEC (Security Exchange Commission),
han aclarado que la ley SOX no intenta, como finalidad
principal, el reaseguramiento de las operaciones de
las organizaciones para la inversión pública,
ni para el gobierno federal. En realidad, la ley tiene
como finalidad, expresamente: el establecimiento de
una estructura de control integrada, tal como fue definido
en el Informe COSO, emitido por el Committee on Sponsoring
Organizations of Treadway Commission. Por su diseño,
este marco (COSO) cubriría todos los aspectos
de la ley como parte de la definición general
de gobernabilidad corporativa.
A pesar de este hecho, muchas organizaciones han respondido
estricta y tácticamente a los mandatos del cumplimiento
de la Sección 404 con "Certificaciones en
cascada" que requieren a todos los niveles de la
administración, desarrollar el mismo nivel de
certificación requerida para los CEOs y para
los CFOs, en los informes anuales y trimestrales para
la SEC. También, muchos han adoptado la filosofía
de "esperar y ver" relacionada con los componentes
estratégicos más lejanos de la ley, tales
como la publicación de guías y consejos,
protocolos de comentarios y anuncios, y la incorporación
de una estructura de control uniforme basada en COSO
a lo largo de todos los procesos financieros y no financieros
de las organizaciones.
(Corporate Governance and Independence Monitoring Function,
10/1/2003, CFO Project Volume 2)
Para
tomar certeza sobre la profundidad del "iceberg
del cumplimiento", debe comenzarse con la intención
gerencial de cumplir con el espíritu más
que con la letra de la ley SOX. La Administración
debe decidir si establece un adecuado y efectivo entorno
de control basado en la estructura de control interno
de acuerdo con el "espíritu" del Informe
COSO o basarse en lo requerido específicamente
en cada sección de la ley. ( lo "escrito"
).
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Figura 1: Iceberg
del Cumplimiento
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Tal
como se observa en la Figura 1, las organizaciones enfocadas
exclusivamente en el cumplimiento de las Secciones 404
y 302 se ocupan meramente de la punta del iceberg. La
verdadera adhesión al COSO, requiere una adecuada
medición de niveles adicionales --otras secciones
de SOX, otras regulaciones, acuerdos con prestadores,
definición de postulados de la misión,
políticas, procedimientos, tareas, y eventos
de control únicos y exclusivos-- como parte del
"proceso de monitoreo" de COSO que se desarrolla.
(Observe la Figura 2 para visualizar la descripción
de monitoreo de los niveles del Cubo de COSO). Esto
significa que una vez que la administración decide
cumplir con el espíritu más que con la
letra de la ley, en primer lugar, debe determinar cuánto
de lo que ya ha sido realizado para preparar el cumplimiento
de la Sección 404, puede ser usado para evaluar
y cuantificar los controles actuales.
El
estado actual del cumplimiento de la sección
404
Desde el inicio de las actividades para preparar el
cumplimiento con la Sección 404, han surgido
una cantidad de metodologías "ad hoc".
Redefinidos por ensayo y error, estos procesos han sido
adoptados con varios propósitos en la mayoría
de las organizaciones. Incluyen los siguientes pasos:
1. Evaluar el estado actual de los controles de la organización
en los procesos claves.
2. Asegurarse de que el estado actual es adecuado en
términos de fortaleza y documentación
de los controles; donde los mismos no se encuentran
o son inadecuados, desarrollarlos desde la base.
3. Contar con organismos o individuos independientes
de los trabajos realizados en el paso 2, que testen
la efectividad de los controles, corrijan las deficiencias
donde sea necesario, y luego los vuelvan a probar.
4. Informar los resultados de los tres pasos anteriores
para preparar la carta de declaración de la gerencia
como se indica en al Sección 404, y proveer esos
resultados a los auditores externos para la certificación
de esa declaración.
Desafortunadamente,
estas fases claves no han sido uniformemente implementadas
a lo largo de todas las empresas. Abundan las historias
preventivas que relatan cómo las organizaciones
han salteado la fase de evaluación y comenzaron
el paso de documentación; o han autorizado a
los mismos organismos o personas que desarrollaron el
trabajo requerido por el paso 2 para testearlo en el
paso 3. En ambos casos, esas inconsistencias han resultado
en costos adicionales a la organización, ya sea
en redefinir los alcances o en rehacer completamente
el trabajo de la 404.
Finalmente, y más importante, el trabajo llevado
a cabo hasta la fecha en el paso 4 como el resultado
de ese proceso no ha sido substanciado como el producto
apropiado, dado que los Standards finales de Pruebas
no han sido desarrollados aún por ningún
auditor. (Norma # 2 del PCAOB)
¿Cuánto
es suficiente?
Independientemente de la cantidad de esfuerzos ya insumidos
en preparase para la Sección 404, la respuesta
a esta pregunta fundamental expuesta anteriormente --¿Cómo
puede conocer si su ambiente de control es efectivo,
sin un pleno entendimiento de la profundidad de cumplimiento
necesario y la adecuación de su proceso de medición
y evaluación?-- puede "no ser suficiente",
dado que se relaciona al cumplimiento íntegro
y completo de la ley SOX.
Muchas organizaciones enfocadas únicamente en
el cumplimiento de la Sección 404, han contratado
firmas de servicios o software orientados al tema, que
esencialmente proveen un producto para el informe 404.
Las deficiencias significativas de este enfoque --que
falla en asegurar que el producto será el cumplimiento
y adecuación al Informe COSO, tal como es estipulado
en las normativas emitidas hasta la fecha por el Public
Company Accounting Oversight Board (PCAOB)-- aparecerán
inmediatamente en los esfuerzos requeridos para recrear
ese trabajo, tanto para cumplimentar las futuras declaraciones
anuales de la 404, como para obtener las certificaciones
trimestrales de la 302. Tal como se muestra en la Figura
1, el cumplimiento de COSO se extiende a los niveles
inferiores de las secciones de la ley --a todo lo largo
de las actividades de control individuales dentro de
la organización. Para lograr el cumplimiento
integral y completo regulado por la ley, una organización
debe tomar un enfoque fundado en los elementos del Cubo
COSO.
El
marco COSO de Control interno
El Informe titulado "Internal Control-Integrated
Framework" (Control Interno-Estructura Integrada),
fue encomendado por el Committee on Sponsoring Organizations
of the Treadway Commission (COSO). Estableció
una definición común de control interno
que cubre las necesidades de varios interesados, no
solamente por evaluar los sistemas de control, sino
también para determinar cómo se puede
mejorarlos.
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Figura
2: El impacto de Sarbanes-Oxley en el Modelo COSO
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Tal como fuera originalmente publicado, el Informe COSO
fue considerado como un enfoque voluntario para implementar
las mejores prácticas dado que se refieren a
un ambiente de control sano. Sin embargo, con el surgimiento
de la ley SOX y la mayor clarificación provista
por la SEC y el PCAOB, el Informe COSO se ha establecido
como el parámetro de comparación para
determinar el cumplimiento con la ley. Y más
importante aún, dado que otros aspectos de la
ley son definidos más claramente o se convierten
en aplicables, los componentes del Informe COSO tomaron
aún más importancia. Los mismos cubren,
no solamente los controles necesarios para adecuarse
a las regulaciones para los informes económico-financieros,
sino que, además claramente identifican los controles
operativos, que se transformaran en críticos
para la evaluación precisa y la exposición
de todos los temas sujetos a análisis de acuerdo
a las normas, ya sean de naturaleza económico-financieros
como operacionales.
El aspecto más pertinente del Informe COSO es
su establecimiento, por primera vez, de una definición
universal de control interno:
Control
Interno es ampliamente definido como un proceso desarrollado
por el Directorio de una entidad, por su gerencia
y demás personal, designado para proveer razonable
aseguramiento relacionado con el logro de objetivos
en las siguientes categorías:
-
Efectividad y Eficiencia de las operaciones
-
Confiabilidad en la Información Económico-Financiera
-
Adecuado cumplimiento de las leyes y regulaciones
aplicables
El control interno consiste en cinco componentes interrelacionados.
Los mismos son derivados de la modalidad en la que
la administración maneja su negocio, y están
integrados con los procesos administrativos. Los componentes
son: Ambiente de Control, Evaluación de Riesgos,
Actividades de Control, Información y Comunicación
y Monitoreo
Las
siguientes secciones brindan una breve visión
de la naturaleza, la importancia y los conductores primarios
de cada componente de control citados en el informe.
Ambiente
de Control
El ambiente de control establece el tono de la organización,
influencia la conciencia del control de su gente, y
sirve como fundamento disciplinario y estructural para
todos los otros componentes del control interno. Los
factores claves en ese ambiente incluyen la integridad,
los valores éticos, y la competencia de sus empleados;
la filosofía de la gerencia y su estilo operativo;
la manera en que la gerencia asigna la autoridad y las
responsabilidades y organiza y desarrolla a su gente;
y la atención y dirección que les brinda
el Directorio.
¿Qué significa esto para una organización?
El ambiente de control es el punto de partida para determinar
si la decisión de la gerencia ejecutiva de cumplir
con la Ley Sarbanes-Oxley será percibida como
un ejercicio del “espíritu” o de
la “letra” de la ley. Las organizaciones
que decidan establecer el cumplimiento sólo con
la letra de la ley, pueden razonablemente quedar cortos
con las expectativas de la SEC y la PCAOB en algún
punto futuro, y deberán afrontar las posibles
consecuencias negativas de esa actitud. Dada esta probabilidad,
un enfoque mucho más prudente sería reconocer
que, dado que el control interno es responsabilidad
del management, debe ser activamente ejercido por todas
las personas relacionadas con la organización.
Este tono debería ser reflejado en las declaraciones
de la misión, las políticas de ética,
las pautas para la revelación de eventos, y para
la mesa directiva, los comités de auditoría
y los estatutos de auditoría interna.
Los
conductores principales de este componente incluyen
al Directorio, al CEO y al CFO.
Evaluación
de Riesgos
Cada entidad enfrenta riesgos internos y externos que
deben ser cuidadosamente investigados. Una precondición
para una evaluación de riesgos efectiva, es establecer
objetivos que estén relacionados en los diferentes
niveles, y que sean internamente consistentes. La evaluación
de riesgos identifica y analiza riesgos que pueden afectar
el logro de dichos objetivos. También provee
una base para determinar cómo los riesgos deben
ser manejados.
Debido a que las condiciones económicas, industriales,
legales y operativas están siempre sujetas a
cambios constantes, se necesitan mecanismos para identificar
y manejar los riesgos especiales asociados con esos
cambios.
Lo que esto significa para una organización es
que el manejo del riesgo, primariamente exclusivo de
los auditores internos y agentes de seguros, ha tomado
un rol clave en la Dirección. En efecto, más
y más corporaciones están tomando conciencia
de su importancia estratégica a través
de la designación de un Ejecutivo de Manejo de
Riesgos (CRO – Chief Risk Officer) para dar a
este componente del COSO la atención que merece.
Irónicamente, muchos gerentes operacionales se
han enfrentado por primera vez a políticas de
evaluación de riesgos, y rápidamente descubren
lo poco que queda de sus responsabilidades previas,
involucrando la consideración del componente
“qué pasa si”. Y aún, como
muchos inmediatamente reconocen, sólo una evaluación
realista del potencial impacto de un resultado negativo
puede llevar a un claro entendimiento de los pasos necesarios
para mitigar ese riesgo.
Las condiciones siempre cambiantes del mundo de los
negocios hacen de la evaluación de riesgos una
actividad dinámica y permanente. Requiere de
la implementación de un proceso definido para
guiar a la organización a través de la
definición de áreas claves de riesgo,
puntualizar riesgos específicos en esas áreas,
evaluar la probabilidad y severidad de cada riesgo,
e identificar los recursos que se requieren para mitigarlos
a un nivel aceptable. Ahora más que nunca, las
realidades de una comunidad de negocios global generan
la habilidad para controlar todos los riesgos significativos,
esencial para el éxito de una organización.
Los
conductores principales de este componente incluyen
al CEO, al CFO, CRO, COO, gerencia operativa y al auditor
interno.
Actividades
de Control
Las actividades de control son las políticas
y procedimientos que expresan las directivas de la gerencia.
Ellos aseguran que se tomen las acciones necesarias
para mitigar los riesgos que amenazan el cumplimiento
de los objetivos de la organización. Las actividades
de control ocurren en toda la organización, en
todos los niveles y en todas las funciones. Ellos son
tan diversos como aprobaciones, autorizaciones, verificaciones,
reconciliaciones, revisiones de los resultados operativos,
seguridad de activos, y segregación de funciones.
La importancia organizacional de las actividades de
control se relaciona con el hecho de que muchos de los
esfuerzos (y gastos) que las corporaciones han dedicado
para lograr el cumplimiento de la sección 404,
hasta ahora han sido para identificar y documentar estos
componentes del COSO. Más aún, muchos
–si no todos-- de esos esfuerzos han estado limitados
a los controles financieros, ya que pertenecen a la
producción de los estados financieros. Como se
demostró en la Figura 1, será evidente
para muchos gerentes que la siguiente tarea monumental
requerida por la ley será la inclusión
de las otras dos áreas de control: operaciones
de negocio y cumplimiento de las normativas. El esfuerzo
requerido para lograr una adecuada documentación
en estas áreas adicionales dependerá de
la madurez que se haya alcanzado previamente en los
controles generales.
Los
conductores principales de este componente incluyen
al CFO, CRO, COO, y la gerencia operativa.
Información
y Comunicación
La información pertinente debe ser identificada,
capturada, y comunicada en una forma y dentro de un
plazo que anime a la gente a llevar a cabo sus responsabilidades.
Los sistemas de información generan reportes
sobre temas operacionales, financieros y relacionados
con el proceso de cumplimiento, que hacen posible tener
en marcha y controlar al negocio. Ellos proveen no solo
datos generados internamente, sino también información
sobre eventos externos, actividades y condiciones necesarias
para una toma de decisiones bien informada y para el
reporte externo. La comunicación efectiva también
debe ocurrir en un sentido amplio, fluyendo hacia abajo,
a lo ancho y hacia arriba en la organización.
Todo el personal debe recibir un mensaje claro de la
alta gerencia que las responsabilidades de control deben
ser tomadas seriamente. Los trabajadores deben entender
no sólo su propio rol en el sistema de control
interno, sino cómo las actividades individuales
se relacionan con el trabajo de los otros. Ellos deben
tener un medio para comunicar información significativa
hacia arriba. También necesitan ser efectivos
en la comunicación con terceros como clientes,
proveedores, entes regulatorios y accionistas.
Lo que esto significa para una organización es
que no es suficiente con sólo documentar las
actividades de control identificadas en el ejercicio
de cumplimiento de la sección 404. Estas deben
ser efectivamente comunicadas a las bases, junto con
un “tono en la cúpula” que refuerce
el hecho de que el control es un trabajo de todos.
Adicionalmente, mientras toma efecto la sección
409 (oportunidad de los reportes) muchas organizaciones
serán forzadas a evaluar nuevamente la efectividad
de sus sistemas de comunicación internos, con
un énfasis en cómo estos sistemas aseguran
que la información es comunicada, procesada y
transmitida en una forma eficiente y oportuna.
Los
conductores principales de este componente incluyen
al CFO, CIO, así como a la gerencia operativa.
Monitoreo
Los sistemas de control interno necesitan ser monitoreados
a través de un proceso que asegure la calidad
de cada sistema a lo largo del tiempo. El proceso debe
incorporar actividades de monitoreo constantes, evaluaciones
independientes, o una combinación de ambas. El
monitoreo constante ocurre en el curso de las operaciones.
Incluye actividades regulares de supervisión
y management, junto con otras acciones que el personal
toma mientras desarrolla sus tareas. El alcance y la
frecuencia de las evaluaciones independientes dependerán
primariamente de la evaluación de riesgos y de
la efectividad de los procedimientos de monitoreo. Las
deficiencias de control interno deberán ser reportadas
inmediatamente, y los problemas serios reportados a
la alta gerencia y a la Mesa Directiva.
Lo
que esto significa para una organización es que,
el factor de éxito más significativo para
lograr el cumplimiento con un marco de control COSO,
es la habilidad para medir la profundidad y consistencia
del cumplimiento con los controles individuales de la
organización. Como cualquier auditor interno
puede testificar, hay tres estadios que definen las
actividades típicas de una organización:
- La
visión del equipo de dirección
-
La forma en que esa visión es traducida en
políticas y procedimientos
-
Qué es lo que hacen realmente en el día
a día los trabajadores
Generalmente,
estos tres estados –que deberían ser idénticos—reflejan
grados variables de consistencia dentro de la organización.
Esta consistencia puede estar típicamente atada
al componente más pasado por alto y menos utilizado
del marco COSO: la función de monitoreo. Más
importante, en un ambiente que aún arrastra declaraciones
de la naturaleza de Enron y WorldCom, la evaluación
independiente mencionada anteriormente ha asumido un
rol de creciente importancia en el aseguramiento por
parte de la organización a sus inversores, de
que se toma el concepto de gobernabilidad seriamente.
Por ello, y en oposición al monitoreo estático
y esporádico que se hacía en el pasado,
es necesario que los sistemas provean a la gerencia
la confianza en que el monitoreo en tiempo real está
ocurriendo en todos los controles claves de cada proceso
– financiero, operacional y regulatorio.
Los marineros ansiosos deben confiar en los sistemas
manuales para medir la profundidad de un iceberg. Con
la aparición de las sondas de navegación,
o SONAR, la tecnología ha provisto medidas confiables
y en tiempo real. Haciendo un paralelo con la navegación,
la tecnología puede mejorar significativamente
la habilidad de la organización para medir tanto
la profundidad como la consistencia del cumplimiento
de los controles. Evaluando el retorno de la inversión
en mejoras tecnológicas, la gerencia debe comparar
los costos de esa tecnología contra los costos
de mano de obra requerida para llevar a cabo las mediciones
manualmente, y los riesgos asociados con los controles
inadecuados que no están funcionando en forma
continua.
Los
conductores principales de este componente incluyen
al CEO, CFO, CRO, CIO, y COO; la gerencia operativa
y a los auditores internos y externos.
Las
influencias de la marea
Algunas
experiencias claves tomadas de las múltiples
historias surgidas en la lucha por el cumplimiento de
SOX se refieren a las áreas de planificación
y a la madurez de los controles de la organización.
Cualquiera
de estas “influencias de la marea” puede
afectar significativamente la efectividad –y la
efectividad de costos-- de las mediciones que tiene
la organización sobre la profundidad de sus esfuerzos
puestos en lograr el cumplimiento. Como ejemplo, los
esfuerzos invertidos por muchas organizaciones, sólo
en cumplir con la sección 404, se ha estimado
en más de 5000 horas de trabajo interno, con
un gasto estimado desde USD 500.000 hasta varios millones.
Estas cifras subrayan la vital importancia de asegurar
que se lleve a cabo un enfoque metódico para
determinar la profundidad del trabajo a realizar para
alcanzar el cumplimiento de la organización,
y establecer en forma realista tanto el grado de madurez
de control de la misma, como el objetivo a lograr una
vez que el proceso esté completo.
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Figura
3: Modelo de Madurez del Control Interno
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Conclusión
Aunque
muchas organizaciones confían en que alcanzarán
las exigencias de la sección 404 de la ley SOX,
esta confianza se desvanece exponencialmente cuando
se les consulta si se consideran “cumplidores
COSO” en todos los aspectos del iceberg que significa
el cumplimiento de la ley. Muchos podrían tomar
cuenta de un grado aún menor de confianza que
–dada la naturaleza cambiante del entorno corporativo
y regulatorio-- el trabajo que se lleve a cabo en la
primera certificación para 404, resulte satisfactorio
para el futuro o para las certificaciones de la sección
302. Este hecho plantea una segunda pregunta fundamental:
una que todos los ejecutivos corporativos deben estar
haciéndose hoy. “Teniendo en cuenta que
el cumplimiento del 404 es sólo la punta del
iceberg, ¿cómo puedo mejorar mi nivel
de confianza respecto a satisfacer completamente la
necesidad de cumplir con el espíritu (o el cumplimiento
completo del COSO) de la ley Sarbanes-Oxley?
Traducción
de Ana Zanussi, CIA y Leticia Quiroga, CIA |