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Para el
momento en que redacto las siguientes
líneas, recién había llegado a mis oídos
la noticia sobre la aprobación del
multimillonario plan de rescate
financiero que se dispone a ejecutar el
Gobierno de los Estados Unidos, todo
esto en procura de salvar el sistema
financiero americano y evitar en todo lo
posible que la situación en referencia
se propague a otros sectores de la
economía. Pensar en la posibilidad de
expansión de esta crisis financiera a
otros segmentos parece ser desde ya algo
inevitable, ya que el sistema bancario
de por si, constituye un motor o
catalizador del resto de las actividades
ya sea en el escenario estadounidense o
en cualquier otra economía dentro de
nuestra aldea global por muy distante
que se encuentre de estas latitudes.
En el caso especifico de las encomias
latinoamericanas, vamos a considerar
algunos elementos que sin duda alguna
van a ser vitales ante la percepción
futura de lo que bien podría ser el
efecto subregional de la actual crisis
financiera americana y que pudieran
afectar en mayor o menor grado el
desempeño financiero de nuestras
organizaciones:
1.- Aunque la crisis financiera en su
esencia parte de una situación de crisis
del sector hipotecario, no es de
extrañar que otros sectores vinculados a
estos también sufran los embates de una
recesión más generalizada, como bien
pudieran ser el sector construcción,
asegurador, alquiler de maquinarias, y
muchos otros más; en pocas palabras;
esto afectaría hasta al fabricante del
más mínimo componente utilizado para
edificar una vivienda y las actividades
a ella conexas; por lo que habría de
preguntarnos: ¿Está mi empresa u
organización dentro de una cadena de
valor cuyos productos o servicios
guarden estrecha relación con estos
sectores?, de ser afirmativa esta
respuesta, no queda duda alguna de que
su organización está sometida a un
cierto nivel de vulnerabilidad y más aún
si sus principales clientes se
encuentran en territorio americano.
2.- Contracción en el crédito al
consumo. Imagínese por un momento a
aquella persona o individuo que en
última instancia adquiere su producto o
servicio y que generalmente recurre al
financiamiento bancario para costear su
adquisición, en el caso de que "el
cliente de mi cliente" no disponga del
posible respaldo de una tarjeta de
crédito, líneas de crédito o cualquier
otro medio de apalancamiento financiero,
habría que pensar simplemente en que ese
ciudadano americano orientará sus
recursos al consumo primario y
postergará la adquisición de cualquier
otro bien suntuario para cuando las
finanzas personales "tengan un mejor
momento", es por ello que tendríamos que
realizar los siguientes
cuestionamientos: ¿ Constituye el
producto o servicio prestado por mi
empresa un bien suntuario? o ¿Existen en
el mercado productos o servicios
sustitutivos de menor costo?; en ambos
casos, si la respuesta es afirmativa, no
es de extrañar que en los próximos meses
"se queden fríos" los inventarios, se
reduzcan los pedidos por parte de
nuestros clientes en EEUU y nuestro
flujo de efectivo se congele; claro
está, esto no sucede de la noche a la
mañana es una experiencia ingrata que
poco a poco se verá reflejada en
nuestros estados financieros y muy
específicamente en la capacidad de
generación de efectivo de la empresa.
3.- Seguimos siendo exportadores de
materias primas y nuestro mejor aliado
comercial está en los Estados Unidos. El
solo hecho de pensar que cualquier
sector de la economía americana
experimente una contracción de la
demanda, ya nos hace recapacitar sobre
una tentativa reducción de nuestras
exportaciones tradicionales hacia los
mercados de Norteamérica, ahora en este
caso no estará de más hacernos las
siguientes preguntas: ¿Qué tan
diversificada está la gama de productos
que ofrece mi empresa? Y ¿Qué tan
diversificada es mi cartera de
clientes?. Mientras menos diversificados
estemos en comparación con otras
organizaciones, veremos potencialmente
mermadas nuestras capacidades de
respuesta ante la ausencia de un cliente
importante o la reducción en la demanda
de nuestro "producto estrella".
Ahora bien, ¿Qué papel juega el Auditor
Interno en todo esto?. Para dar
respuesta a este planteamiento,
considero importante reflexionar sobre
un
aspecto que muchos colegas han omitido
durante los últimos años y que al mismo
tiempo otros pocos han asumido como
bandera propia en pro de sus
organizaciones. Me refiero a la
Administración del Riesgo en la Empresa
(ERM, por sus siglas en ingles), el cual
debe ser promovido como una
metodología para dar rigor a los
procesos de planeación existentes y no
como una administración extra, este
proceso debe ser influenciado por la
junta directiva, los directores la
gerencia y el resto del personal, en el
cual se han de identificar los eventos
potenciales que pudieran afectar al
negocio, todo esto con el fin de proveer
un nivel razonable de seguridad en el
camino de cumplir sus objetivos de
negocio.
Sin duda alguna los cambios mas
recientes en el escenario mundial, están
signando nuevos paradigmas, así como
también un nuevo marco para administrar
efectiva y eficientemente los riesgos
asociados y las oportunidades de
negocios, de forma tal que se pueda
potenciar las capacidades de la empresa
y crear valor patrimonial en el largo
plazo, de igual forma le sugiero que en
la medida de lo posible tome en
consideración o revise con rango de
prioridad aquellos riesgos vinculados a
la política comercial de la
organización, evaluar el grado de
exposición ante cambios drásticos en
sectores financieros o no de la economía
americana, la vulnerabilidad de mis
clientes y proveedores y su incidencia
en nuestra cadena de valor medular,
buscando de igual forma y entre otras
cosas:
1.- Alinear la estrategia y el grado de
aceptabilidad del negocio
2.- Asociar crecimiento, riesgos e
ingresos
3.- Mejorar los procesos de decisión
como respuesta a los riesgos
4.- Minimizar las sorpresas en los
estados financieros
5.- Identificar y gerenciar cruzadamente
los riesgos de la empresa o corporación.
En sus manos están las herramientas, las
situaciones riesgosas pudieran afectar
significativamente los estados
financieros de nuestras empresas,
solo debemos anticipar la
materialización del riesgo antes de que
en verdad sea tarde y en consecuencia no
podamos brindar respuesta a situaciones
inesperadas.
Cordialmente,
Lic. José Nicolás Gómez C.
Consultor empresarial en Finanzas y
Auditoria
E-mail: josenicolasgc@gmail.com
Octubre 2008
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